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Cómo cuidar una katana

Una katana es acero que quiere durar siglos, pero solo si la cuidas. Cuidar una hoja es un ritual sereno que te lleva unos minutos y te recompensa durante años. Así lo hacemos nosotros en el taller, y así te recomendamos hacerlo en casa.

Por qué el acero necesita cuidados

El acero al carbono desnudo se oxida. El enemigo es la humedad, y su fuente más común eres tú: la grasa de la piel y las huellas dactilares son ligeramente ácidas y con el tiempo graban la superficie, sobre todo a lo largo de la línea de temple endurecida, donde la metalurgia es más activa. La solución es sencilla: mantén el acero limpio, seco y ligeramente aceitado. Si quieres entender por qué los distintos aceros reaccionan de forma diferente, nuestra guía de aceros explica los compromisos de cada uno.

Limpiar y aceitar la hoja

Después de cada manipulación, limpia la hoja con un paño suave que no suelte pelusa para retirar huellas y cualquier resto de humedad. Luego aplica una fina película de aceite choji (un aceite mineral ligero tradicionalmente perfumado con clavo) usando un paño limpio o una almohadilla de aceitado; con unas pocas gotas basta y sobra. Pasa el paño a lo largo del plano de la hoja, nunca a través del filo. Vuelve a aceitar cada pocas semanas en las piezas de exposición, y con más frecuencia en climas húmedos o tras cualquier contacto con la piel o el aire.

Manipular el filo con seguridad

Trata el filo con respeto incluso en una hoja sin afilar. Mantén siempre los dedos por detrás del filo, desenvaina y envaina despacio y con intención, y nunca deslices un paño por el ha con el filo mirando hacia tu mano. Sujeta la espada por la empuñadura, nunca por la hoja.

Guardar la saya

Guarda la espada en horizontal, con la vaina colocada con el filo hacia arriba, de modo que la hoja repose sobre su lomo y no sobre el filo: así proteges tanto el ha como el interior lacado. Mantenla lejos de la luz solar directa y de la humedad; evita dejar una hoja recién aceitada sellada en la saya durante largos periodos con mucha humedad, ya que la humedad atrapada es la causa habitual de las manchas de óxido. Hecha con constancia, esta rutina mantiene tu katana con el mismo aspecto del día que salió de la forja.

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