Bautizada en honor a la isla que da escenario a la leyenda, esta wakizashi Ghost of Tsushima canaliza el espíritu del samurái solitario que recorre una costa devastada por la guerra. La wakizashi era la hoja que un guerrero jamás dejaba a un lado: la llevaba consigo bajo techo, la desenvainaba en espacios cerrados, la segunda mitad firme del par daishō.
Llega vestida en el lenguaje clásico: una tsuka envuelta con firmeza para un agarre seguro, una guarda en la base de la hoja y una saya lacada que remata la silueta. Su alcance de longitud media la convierte en la compañera natural de una katana de tamaño completo, y en una pieza autónoma perfecta para los aficionados al juego que quieren la hoja compañera colgada en la pared.
Colócala sobre un soporte de uno o dos niveles para dar peso a la exposición, o intégrala en una presentación daishō completa junto a un tanto a juego.

